EL EFECTO MARIPOSA

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El efecto mariposa

Cuando hacemos las cosas mal, cuando no queremos perder a alguien, cuando deseamos no haber pasado o hecho algo, eso podría funcionar muy bien.

He querido regresar el tiempo un millón de veces, vivo pensando en que hubiese pasado si no: si no lo hubiese hecho, si no lo hubiese dicho, que sería del “ahora”.

Vivimos el “ahora” sin miedo, porque de igual manera no todo lo que hagamos va a salir bien, y nos conformamos con eso, sabemos que no todas las acciones serán acertadas, sabemos que no todo lo que hagamos será bueno, y si intentamos cambiar un poco de eso, ¿qué pasaría?

Si yo no hubiese nacido, ¿cómo sería la vida de mi madre? ¿Mis hermanos existirían? ¿Qué sería de la vida de cada persona que me ha hecho parte de ella?

El no permitir que algo que ya está escrito, pase, podría ocasionar un caos, si el efecto mariposa fuera así como vimos en la película producida y escrita por Eric Bress, si de verdad tuviéramos el poder de cambiar la situación del pasado, ¿lo haríamos? Muchas personas responderíamos que sí, yo respondí que sí, soy total creyente, soy una soñadora, y una vez que llegamos a pensar en todas las cosas que podemos cambiar… “Sería bonito hacer las cosas de nuevo”, no haber ofendido a aquel amigo, no haber estrechado la mano de esa persona alguna vez, para que no terminara haciéndote daño. Sin importarnos los riesgos, porque solo pensaríamos en nosotros.

Una vez me preguntaron, que si tuviera la oportunidad de cambiar algún momento de mi vida, ¿Cual cambiaría?, en seguida pensé en la cantidad de daño que había hecho, en los errores cometidos, eran tantos, que solo dije, “para cambiar algo que estropearía otra cosa, sería mejor no haber nacido”. Con el pasar de los años me he dado cuenta que si yo no hubiese nacido, quizás mi madre no hubiese conocido el dolor del abandono de mi padre, la hubiese salvado de ese dolor, pero no hubiese conocido la felicidad de haber conocido a mi otro padre, haber tenido a mi hermano, y seguidamente a mi otro hermano, y ellos no existirían. La vida de muchas personas no estaría mejor sin mí., porque todo lo que pasa, ya está escrito, es un destino marcado, la razón de ser de muchas cosas, es gracias a nuestra existencia, el único poder que tenemos, es cambiar el “ahora”

A veces no sientes que por algún impulso hiciste algo, pero en realidad estabas pensando hacer otra cosa, ¿Somos la marioneta de alguien en el infinito?

Estamos en este mundo con algún propósito, pero… si tuvieras la oportunidad, y el poder de cambiar algo en tu vida, ¿que sería?

Pues te digo, lo tenemos.

Diseña tu vida, sin cambiar tu historia. Cambia el “ahora”.

Corta las cuerdas de tu titiritero.

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ESPECIAL DE SAN VALENTIN: DEL DIARIO A LAS CARTAS DE AMOR

ESTE CAPÍTULO NO PERTENECE A NINGUN LIBRO (UN CAFÉ A LAS 3AM/SÓLO UN SORBO MÁS). ESPERO LO DISFRUTEN MUCHO

Un café a las 3am

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Recuerdo que cuando tenía tan sólo nueve, mi madre me compró un diario, fue el mejor regalo que había recibido en todos esos años, se veía aburrido para los demás pero para mí, no. Lo admiraba y detallaba cada una de sus partes, su cubierta, su delgado lomo, su portada, sus hojas y sus líneas tan perfectas, a lo que menos le prestaba atención era a las calcomanías que traía, no me gustaba despegarlas, me parecía que así todo estaba en orden, estaba perfecto. Pasaba mi dedo entre sus hojas moviéndolas rápidamente, con hambre de llenar esas líneas, ya quería comenzar a escribir, pero no sería con un lápiz cualquiera, tenía que ser con el lápiz perfecto, uno que no fuera grafito, porque tenía la idea de que si se llegaba a borrar lo olvidaría con el tiempo, entonces tenía que ser con lápiz de tinta, apenas tenía nueve y…

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ESPECIAL DE SAN VALENTIN: DEL DIARIO A LAS CARTAS DE AMOR

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Recuerdo que cuando tenía tan sólo nueve, mi madre me compró un diario, fue el mejor regalo que había recibido en todos esos años, se veía aburrido para los demás pero para mí, no. Lo admiraba y detallaba cada una de sus partes, su cubierta, su delgado lomo, su portada, sus hojas y sus líneas tan perfectas, a lo que menos le prestaba atención era a las calcomanías que traía, no me gustaba despegarlas, me parecía que así todo estaba en orden, estaba perfecto. Pasaba mi dedo entre sus hojas moviéndolas rápidamente, con hambre de llenar esas líneas, ya quería comenzar a escribir, pero no sería con un lápiz cualquiera, tenía que ser con el lápiz perfecto, uno que no fuera grafito, porque tenía la idea de que si se llegaba a borrar lo olvidaría con el tiempo, entonces tenía que ser con lápiz de tinta, apenas tenía nueve y sólo pensaba en no equivocarme para no tener que hacer tachadura, las odiaba. Qué bonita era esa inocencia, cada que comenzaba escribir le llamaba al diario “Querido” porque así veía que hacían en las películas, me gustaba hacerlo todos los días, nunca lo olvidaba, me gustaba contarle mi día a día a esas vacías y negras líneas, que cada página se enterara de algo nuevo, era lindo. pero la afición murió un tiempo después, cuando llegué a los trece, comencé a tener interés hacia otras cosas, ya no le escribía a mi “querido diario” que hoy había visto a un niño lindo en un campo a donde me llevaron mis papás, ahora le escribía al niño lindo de la casa de al lado, y él me escribía a mí. Teníamos más o menos un mes pasándonos cartas por una ventana que daba de su casa a la mía, el escribía muy bonito,  y yo hacia el intento. Era una rutina cada noche, al ver las luces encendidas de su ventana le echaba una carta que había escrito durante el día por un borde que quedaba semi abierto, a veces tenía que entrar a mi casa y esperar un par de horas para yo recibir la que el había escrito para mí.

Una mañana encontré todas sus cartas arriba de la mesa de mi cocina, mi madre las había descubierto, hizo todo un escándalo y también habló con su madre, ambas nos retaron a separarnos. Nunca estuvimos juntos, sólo eran cartas de amor. Todo había cambiado durante un año nos comenzamos a ver a escondidas a unas seis cuadras de nuestras casas, caminábamos agarrados de manos y nos besábamos siempre debajo de un árbol de hojas amarillas, era el único árbol con esa característica y lo marcamos como nuestro. Él era mayor que yo por tres años, me gustaban sus besos pero extrañaba más lo que me decía en sus cartas. El 14 de febrero de ese mismo año me regaló un afiche gigante donde salían los días de la semana, en cada día decía cuanto me quería, mi madre me descubrió de nuevo ese día y se opuso con más firmeza a ese amor. No lo volví a ver después de ese día, el conoció a alguien mayor y me dejó. Con el tiempo me enteré de que mi carta solo era una réplica de otras que también escribía para sus otras novias de su colegio. Desde entonces no recibí de nuevo una carta de amor.

En el último año de colegio mis amigas y yo nos escribimos cartas durante todo el año, la última vez que recibí una gran cantidad de cartas fue en esa despedida, cada una tomaría un camino distinto, y todas las cartas me hicieron llorar.

Ya no me gustan las cartas, pero me enamoré del arte de escribir.

Feliz día de san Valentín.

 

La despedida

20170606_120014En este mismo lugar habia estado con ella un montón de veces, en cada paso que daba pisaba una de esas promesas que una vez nos hicimos, miraba cada esquina de estas paredes sucias y nos veía caminando casi desapareciendo en estos pasillos viejos, escuchaba a lo lejos su risa, pase por esa mesa en la que soliamos sentarnos cada vez que estabamos aquí, en la que todos nos observaban por la manera en la que nos queríamos, caminaba despacito para que mi mente volara de nuevo con esos recuerdos.

-Un día le mentí, le dije que no podía llegar y mientras hablabamos por teléfono estaba con un genio de los mil demonios hablando con una señora en una taquilla de agencia, yo camine rapidamente y la abracé por la espalda, intentaba mostrarse enojada pero no había nada que un buen abrazo no pudiera controlar, mis disculpas para la señora de la agencia, yo habia sido la causa de ese momento de mal humor.-

Estaba allí parada con mi maleta viendo esa taquilla vieja cerrada mientras nos desvaneciamos. Desperté del recuerdo y note que habia solo una taquilla abierta para comprar pasajes y una fila de mas o menos cincuenta personas, yo era la  última. A pesar de que intentaba mantener mi mente en “el ahora”, no podia evitar seguir recordando. Escuché un enorme golpe e imaginé como hubiera sido todo si aun estuviera con vida, estaba totalmente inconsciente ni siquiera el fuerte golpe de la ventanilla de la taquilla me hizo volver en sí. Pero sí logre escuchar el comentario del señor que tenia delante de mí cuando dijo que solo quedaban cuarenta pasajes y era el numero cuarenta y nueve. Detrás de mi habían llegado unas veinte personas más y estaban todos enojados, por suerte noté que tenía a alguien conocido en la fila, era el segundo y pudo comprar mi pasaje.
Ya estaba lista para irme y mis emociones estaban congeladas, me puse a pensar en la suerte que tenían todos mis amigos, unos estaban casados con el amor de su vida, otros estaban con su amor del momento, otros estaban solteros y podian estar con el chico y la chica que quisieran en el tiempo que quisieran, otros solo eran felices con sus relaciones virtuales, todos tenían una situación diferente y algo en común, eran mis amigos. Entonces decidí dejar que se despidieran, después de todo yo siempre los llevaría conmigo a donde quiera que vaya, pues yo tenía mas espacio en mi vida para recordarlos a cada momento, la única persona que se apoderaba de mis espacios, ahora solo vivía en uno muy pequeño en mi mente. De ella no he podido despedirme, ya ha pasado un mes desde que se fué y nunca vestí de negro, si no hasta hoy. No pude ir a su funeral, no era allí donde quería decirle adiós. Por eso hoy vine a este lugar, vestida de negro y con una maleta, nos despediremos aquí donde me enseñó a amar en clases intensivas por minutos, horas, días y cortos meses.

Capítulo dedicado a todos los amores fugaces en la tierra y en el cielo.

Viaje al olvido

Me estaba volviendo completamente loca, me hacía un monton de preguntas sobre por que sentía tanto dolor aún, si ya habia pasado casi un mes, que hubiese pasado sí…, y me creaba esa gran cantidad de películas en mi cabeza. Tenía que dejar de pensar tanto y me puse a hacer maletas, no dije a nadie sobre mis planes, excepto a mi mejor amiga. Cuando ya tenía todo listo me propuse irme a dormir para levantarme de madrugada, tomaría el primer autobus que saliera ese día. Miraba mi cama y todas las cosas que dejaba pero aun así no sentía ni un poco de nostalgia, me puse de puntas en la ventana para alcanzar a ver las margaritas del patio de la casa de atrás, pero ya estaba oscuro. No se escuchaba absolutamente nada en casa, a veces pareciera que se olvidan de que existo, y eso estaba bien porque la mayoria del tiempo me gusta estar sola. Terminando ese pensamiento recorde que hace un mes el estar sola me desesperaba, quería ir a verla todos los días, era tan adictiva, tanto que cuando el clima estaba caluroso no me afectaba si tenía su cuerpo a mi lado toda la noche. Pero en estos momentos tenia mas calor que cuando estaba con ella, aunque el clima estuviese frio. En estos momentos prefería estar sola.
No pude dormir en toda la noche, mis parpados estaban pesados pero estaba tan emocionada y nerviosa que no logre conciliar el sueño. Hacía frío pero de igual manera tome una ducha, cada vez que lo hacía imaginaba que me limpiaba poco a poco cada una de sus caricias y que mi cuerpo cargado de dolor se iba liberando. Cerraba los ojos muy fuerte para poner mi mente en blanco y concentrarme solo en el ruido que hacía la regadera, eso me ayudaba a relajarme.
El taxi pasaria por mi en Diez minutos, no queria dejar de observar cada cosa que habia en mi habitación, me estaba despidiendo de todo con la mirada, cuando salí estaba lloviendo muy fuerte y era la tercera vez que sentía ese instantáneo vacío mientras las gotas me caían y recorrian cada costura de mi sueter, mi corazón estaba relampagueando, se me mojaban las manos, parte de la cara y tambien mi maleta, no me habia puesto maquillaje así que solo me preocupaba la maleta. Antes de cerrar la puerta, oí una voz, era la de mi hermana, me dijo: Que te vaya bien hermana. Carajo, no saben el nudo gigante que se hizo en mi garganta, mis ojos alumbraban por las lagrimas que se estancaban a punto de salir, pero trague fuerte y le sonreí.
Cerré la puerta rápido para evitar llorar y subí al taxi.

Buenos dias señorita, a donde vamos?  Preguntó el taxista.

Al olvido, respondí  en mi interior.

EL VIAJE INESPERADO

Estaba sentada en el borde de mi cama, habia dejado de escribir desde aquella vez que hablamos por teléfono antes de su viaje, mientras yo leía desde el notebook todo lo que habia escrito sobre ella desde mi lado del teléfono, desde su lado se sentía un silencio totalmente confuso, no sabía que gestos hacia mientras yo hablaba, la voz me temblaba y lo único que dijo fué: sigue leyendo, te estoy escuchando. mientras yo moria de nervios y vergüenza, a ella no le importaba ni un poco lo que estaba escuchando de mí.
Y justo allí estaba recordando esa ultima bonita llamada y también cuantas horas me quedé en esta cama mientras se me desgarraba el alma, que nadie queria entrar a mi habitacion ese día porque aunque nadie entendía bien lo que me habia sucedido la manera en la que lloraba era tan miserable que ni siquiera les provocaba saber la razón por la que me estaba muriendo enterrada en mi almohada.
En mi ventana se veía la casa de atrás, en la que estaban sembradas unas hermosas margaritas, las miré por unos minutos para desvanecer un poco esos recuerdos, estaba sin zapatos porque me estaba despertando, mientras veía esas hermosas flores no pude evitar congelarme porque el suelo estaba helado y salte a la cama, parecía que justo ese día nadie estaba en casa, miré todo a mi al rededor mientras intentaba escuchar alguna señal de vida familiar afuera. Pero mientras me quede en ese silencio, vino a mi un pensamiento super impulsivo en los que unas maletas estaban involucradas.

DE QUE SE TRATA

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  • Un café a las 3am es un libro basado en los hechos reales en el cual les hablo sobre una relación que nació por una afición de una chica en un perfil de una red social, la historia se ve narrada por una persona que revivió momentos que se escribieron alguna vez por una alguien que tenía problemas de FILOFOBIA, “miedo a sentir amor” . Este libro no ha sido publicado aun. Su primera publicación será por amazon.com. Mientras tanto los invito a que sean bienvenidos a este espacio en el cuál publicaré de vez en cuando parte de sus páginas, poemas y alguna que otra nueva historia.